El final de mayo se acerca y con ello, el cumpleaños de uno de mis amigos, y esto supone tener muchas cosas que decidir... ¿Dónde? ¿Cuándo?¿Qué regalar? ¿Pór qué eso sería lo mejor? (¡Vaya! Creo que acabo de descubrir que la redacción de una noticia de prensa y la organización de un evento tienen la misma estructura)
Por esa razón, y a pesar de estar en pleno estrés de final de curso, tenemos que comprar un detalle, pero ¡no tenemos tiempo! ¿Puede la no-ciudad ofrecernos la solución al problema, o tendremos que acudir una vez más a la ciudad?
Tenemos experiencias previas de todo tipo, de ciudad y de no-ciudad, y el lugar de compra nunca ha tenido nada que ver con que el regalo guste más o menos. En realidad, nuestra no-ciudad, tiene más o menos de todo pero en menor escala, con menos repertorio de productos, hay menos donde elegir, pero de todo al fin y al cabo...
Sin embargo, tengo que admitir que no lo digo muy convencida, ya he expresado mis sentimientos por la ciudad en otras ocasiones y en este sentido pienso de la misma manera, pero habrá que sacrificarlo a cambio de la responsabilidad por el estudio.
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