Ayer mismo disfruté, como casi cada sábado, de una tranquila cena con mis amigos de siempre. Es el momento en el que gozamos de unos momentos conversando sobre nuestras enécdotas de la semana, cada uno pone en común sus preocupaciones e intentamos con toque distendido, solucionar el mundo que nos rodea.
Podríamos decir que la "rotación", se conviene sin premeditación, cada fin de semana uno de nosotros es el anfitrión, y aunque ninguno estamos emancipados, hemos demostrado a nuestras familias que somos dignos de confianza.
Es un momento de aire fresco después de toda la semana yendo y viniendo a la ciudad, todos nosotros, es agradable pasar aunque sea unas horas en el "nido" y no tratarlo solamente como las llamadas ciudades dormitorio, que en nuestro caso sería más dormitorio-sala de estudio, porque muchos de nosotros ni siquiera comemos todos los días en casa.
Ven a la no-ciudad...y respira tranquilo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario