domingo, 23 de mayo de 2010

Espero que te guste.

El final de mayo se acerca y con ello, el cumpleaños de uno de mis amigos, y esto supone tener muchas cosas que decidir... ¿Dónde? ¿Cuándo?¿Qué regalar? ¿Pór qué eso sería lo mejor? (¡Vaya! Creo que acabo de descubrir que la redacción de una noticia de prensa y la organización de un evento tienen la misma estructura)

Por esa razón, y a pesar de estar en pleno estrés de final de curso, tenemos que comprar un detalle, pero ¡no tenemos tiempo! ¿Puede la no-ciudad ofrecernos la solución al problema, o tendremos que acudir una vez más a la ciudad?

Tenemos experiencias previas de todo tipo, de ciudad y de no-ciudad, y el lugar de compra nunca ha tenido nada que ver con que el regalo guste más o menos. En realidad, nuestra no-ciudad, tiene más o menos de todo pero en menor escala, con menos repertorio de productos, hay menos donde elegir, pero de todo al fin y al cabo...

Sin embargo, tengo que admitir que no lo digo muy convencida, ya he expresado mis sentimientos por la ciudad en otras ocasiones y en este sentido pienso de la misma manera, pero habrá que sacrificarlo a cambio de la responsabilidad por el estudio.


Amigos y Cenas...

Ayer mismo disfruté, como casi cada sábado, de una tranquila cena con mis amigos de siempre. Es el momento en el que gozamos de unos momentos conversando sobre nuestras enécdotas de la semana, cada uno pone en común sus preocupaciones e intentamos con toque distendido, solucionar el mundo que nos rodea.
Podríamos decir que la "rotación", se conviene sin premeditación, cada fin de semana uno de nosotros es el anfitrión, y aunque ninguno estamos emancipados, hemos demostrado a nuestras familias que somos dignos de confianza.
Es un momento de aire fresco después de toda la semana yendo y viniendo a la ciudad, todos nosotros, es agradable pasar aunque sea unas horas en el "nido" y no tratarlo solamente como las llamadas ciudades dormitorio, que en nuestro caso sería más dormitorio-sala de estudio, porque muchos de nosotros ni siquiera comemos todos los días en casa.
Ven a la no-ciudad...y respira tranquilo.

lunes, 10 de mayo de 2010

Ciudades con banda sonora: París y el Barón Haussmann



He hablado en la entrada anterior sobre lo que me gustaba vagar por las calles parisinas y he querido investigar sobre quién fue el artífice del nuevo plano de la ciudad, ya que tenía entendido que había sufrido una remodelación en el s.XIX, y no me equivocaba, pues el que ideó el París que conocemos en la actualidad fue el Barón Haussmann.
He creido importante dedicarle una nueva entrada porque el Plan Haussmann de renovación de la Ciudad de París fue muy importante para sentar las bases de la nueva sociedad francesa tras la revolución en 1789. Pasó de ser una ciudad que evocaba el medievo, a ser la metropoli mas moderna del mundo.
Con mis escasos conocimientos sobre el Plan Haussmann, sabía que una de las principales razones físicas de la necesidad de este cambio fue que las calles necesitaban ser saneadas, pues las epidemias eran constantes, y por el crecimiento demográfico, lo que no sabía es que había una tercera razón de índole más burguesa, es decir, que estos, como nuevas cabezas del estado, querían disfrutar de los nuevos medios de transporte, como por ejemplo, el ferrocarril.
Sin embargo, viajando al pasado, al momento en el que se contruyeron los amplios boulevares y jardines que tanto maravillan a propios y extranjeros, hubo mucha gente que a la que se le privó de seguir disfrutando de su modo de vida, de mostrar a generaciones futuras cómo habían vivido... Seguro que no era nada de lo que sentirse orgulloso, sin embargo, era suyo, y con certeza habrían vivido algun momento feliz allí... ¿es algo ético? ¿Está licito hacer desaparecer cientos de hogares con sus historias?

Personalmente, me muestro bastante egoísta en este punto, y voto por el Plan Haussmann, por el hecho de que es el que ha configurado el París del cual estoy enamorada.

Imagen inferior: calles afectadas o de nueva creación por el plan del Barón Haussmann en París.




Ciudades con banda sonora: París.

¿Se puede estar enamorada de una ciudad? Si la respuesta es afirmativa, sin duda yo lo estoy de París. Simplemente, me encanta, sus calles, edificios, la presencia cultural en las calles, pasear por los "quais" en un día de sol, vagar por Montmartre...

Pero volvamos al título de la entrada: ciudades con banda sonora, y es que París, me suena a Edith Piaf y Yann Tiersen, ciertamente, ¿existe algo más parisino? En esto estaremos la mayoría de acuerdo en que la capital francesa ha hecho unas estupendas acciones de imagen para ser reconocida en el mundo, yo, como futura publicitaria, debería saberlo, pues entre los cinco elementos franceses más evocados está la cantante de "La vie en rose".
Aún así, estoy totalmente obnubilada por la influencia parisina, y eso que solo he podido disfrutar de ella como turista, ¿o tal vez sea gracias a ello?

Para realizar esta entrada, he hablado con varias personas que, como yo, también han disfrutado esta ciudad y todas coinciden en varios puntos:

1ºQue les encantaría volver.

2º Los que han ido más de una vez coinciden en que en un primer viaje, se hacen cosas que son más "típicas" (diriamos) de la ciudad, es decir, medio día en viendo el museo Louvre (más concretamente, La Gioconda), ascenso a la Torre Eiffel, viaje naútico por el Sena, visita a Notre Dame (y por supuesto, a Emmanuelle) y una nueva visita relogiosa, esta vez a Sacré Coeur y después, para contrarrestrar esos valores espirituales, al Moulin Rouge, el cual, muchs coinciden en que "no es cómo se ve en el cine".

Coincido en ambos puntos. Pero, por mucho que me guste, no es mi ciudad, ni aunque algún día, la vida me llevase hasta allí, no creo que pudiera considerarla mia, aunque sí es cierto que, hoy por hoy, París ha arañado mi identidad y mi forma de mirar hacia el resto del mundo
Fotografía inferior: soy yo bajo la inmensa mirada de Notre Dame en mi segunda visita a la capital francesa, a pesar de mi altura (por encima de la media), es una catedral magnífica, en todos sus sentidos.