miércoles, 16 de junio de 2010

Esa red de araña que es el transporte urbano

Una vez llegados a Abando (actualmente Indalecio Prieto), tenemos que empezar a movernos por la ciudad, podemos optar hacerlo a pie, pues Bilbao es más que asequible para desplazarse así, o por el contrario sumergirnos en el entramado de transporte público urbano de la villa, también asequible en comparación a redes de otras capitales europeas de las que tenga constancia, véase París o Londres.
Nosotros somos felices con nuestro metro de dos líneas, que seguramente ha supuesto mucho más para las poblaciones de alrededor de lo que lo haya hecho otro de otra ciudad, pues desde su creación, todo está ligado al Gran Bilbao, Barakaldo, Portugalete, Santurtzi... es más montas en metro, desapareces bajo tierra, y cuando vuelves a divisar la luz del sol, estas ya en el mismo centro de la capital vizcaína. No puedo por más que alabar este gran avance.
Además, como no, está la red de autobuses, eficaces y económicos. No cambiaría por nada del mundo pasar con el autobús por encima de la ría dsde donde se admira una preciosa vista hacia el Guggenheim los días de sol, solo por ese instante, merece la pena.
El tercer pilar importante es el tranvía, que en mi opinión dota a la ciudad de una personalidad muy dulce, lo veo como que se desliza suave y limpiamente por las calles, en su verde mimético por Abandoibarra, donde la hierba, naturalmente, ha empezado a aceptar los raíles para sí. Tal vez se piense que es un método un poco turístico, pues el resto de medios ya llegan a todos los puntos, puede que sea cierto, ahora mismo no me doy cuenta de si queda algún destino sin cubrir... Sin embargo es muy placentero.
Todo esto se une en un punto: el creditrans, el billete que permite al usuario viajar en cuelquiera de los mencionados sin tener que cambiar de formato de ticket o comprar otro adicional. Es un gran invento si se piensa bien, solo hace falta que otros transportes se adhieran, por ejemplo, los interurbanos, como mi tren, lo que creo que contribuirá a crear cercanía entre poblaciones, como ha ocurrido en el caso del metro.

sábado, 12 de junio de 2010

De la no-ciudad a la ciudad (y viceversa, que tambien se agradece)

En este blog dedicado al concepto de la ciudad, no puedo dejar sin mencionar uno de los elementos primordiales que hacen que para mi sea tan placentero viajar, o al menos todo lo posible teniendo el cuenta la lejanía, el tren.

De este modo, cada ida, miro el reglado horario, que casi, por la experiencia, no me hace falta consultar, y viajo hasta Bilbao, en tranquilos, aburridos, agitados, conversa dores, expectantes, y un largo etcétera de adjetivos de las ya vividas idas y vueltas. viajar en el tren siempre tiene algo de especial, se produce una especie de ritual, por ejemplo, no conozco quien no se vista un mínimo para ir a la ciudad y por supuesto, a mi también me produce una sensacion bastante rara la perspectiva de no hacerlo y al final, casi siempre acabo arrepintiéndome .

El cambio de reino dura una media hora, si no hay problemas, que en ocasiones los hay, exhasperantes, pero esa es otra cuestión, pero donde se puede aprovechar para leer un buen libro, o al menos uno que entretenga, repasar los ultimas apuntes antes de un examen, (creedme si os digo que se agradece), o simplemente reencontrarse y charlar con algún vecino de la comarca, (esta expresión me suena siempre muy tolkien).

El precio, por el contrario, varía por zonas, días de la semana... pero teniendo en cuenta su popularidad, no cabe duda de que es una buena opción, al menos mucho mejor que coger el coche, porque Bilbao, sí, es genial, pero para los que queremos aparcar sin tener plaza, es realmente un sufrimiento.