20 de Enero- DÍA 1:
17.45: Primer día, aún no hemos llegado, estamos volando. Mi primera entrada desde el cielo pirenaico va dedicada al preparativo (escaso) de este viaje.
Todo comenzó el jueves pasado, sí, hace solo una semana, cuando una amiga se quejaba de que no íbamos a hacer ningún viaje, que seríamos las únicas del grupo y todas esas cosas… Yo, indignada, ya que en ese momento no tenía muchas ganas de ello, estaba estresada (yo sé por qué), pero sobre todo por todas las cosas que teníamos que hacer (y que tenemos) aunque por circunstancias se retrasará, para nuestra alegría.
Pues bien, después de esa indignación, y de salir de la reunión, bastante poco satisfactoria por cierto, nos fuimos a mirar ofertas de agencias, aunque solo necesitamos 3 para encontrar nuestro objetivo.
En un principio preguntamos por Irlanda, como primera aproximación, aunque sin mucha fe… Después fuimos a otra y preguntamos por viajes a Edimburgo, nuestro primerísimo destino escogido, creímos haber encontrado el viaje perfecto (ciertamente lo era) porque para ser la ciudad que es, el precio era fantástico.
Sin embargo, y para asegurarnos, decidimos ir a una tercera, y a por un destino diferente: ROMA, ahí es donde vamos—todo culpa de otra que dijo [por teléfono] “A Roma y no hay más que hablar, que en Edimburgo hace malo”
Hemos visto anochecer desde lo alto con el ala del avión marcando el horizonte, el paisaje es precioso, las arterias de las ciudades (creo que ahora mismo catalanas) están iluminadas, ¡una pena que no pueda sacar una foto!
Nada más salir de la agencia, fuimos a la Biblioteca Bidebarrieta a por una guía de viaje y me encontré con una compañera de mi clase de francés. Al final, al día siguiente, compramos definitivamente el viaje.
[UNA AMIGA ME RECLAMA PARA ESCRIBIR EN SU CUADERNO]
18.45: solo se ve oscuridad, señal de que estamos volando sobre el mar mediterráneo, queda muy poco para aterrizar y aún no he intuido el nerviosismo del nuevo viaje, me alegro de no notarlo, y cuando saque el pijama ya estaré lista para empezar a hacer rutina… Tiene razón palomitas dulces.
Se empieza a notar el descenso, aunque el comandante no ha anunciado nada. Cuando recuperemos nuestras maletas, nuestras únicas preocupaciones (turbulencias) serán coger el taxi, llegar sanas y salvas al hotel.
[ATERRIZAMOS]
No hay comentarios:
Publicar un comentario